En las semanas que siguen al tratamiento con ibogaína, la gente de repente es capaz de descubrir respuestas a cuestiones que les han causado dolor y sufrimiento durante toda su vida. Un encuentro con ibogaína es a menudo comparado con muchos años de terapia verbal. La persona adquiere un conocimiento profundo de sí misma del que previamente carecía. Los comportamientos compulsivos cambian, las adicciones se van, los dolorosos vacíos desaparecen, y se experimenta un nuevo nivel de libertad.

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