Cura para el Cáncer descubierta en la Universidad de Alberta,

se quedará sin aprobar a pesar de su efectividad.

Noticia aparecida en Newsweek, el 23 de enero del año 2007

(Puedes ver el original pinchando en el siguiente link:
http://www.newsweek.com/2007/02/22/a-new-way-to-fight-cancer.html)
Traducido por DaB

No hay balas mágicas en la lucha contra el cancer: esa es la primera cosa que menciona todo científico responsable cuando se discute cualquier posible tratamiento nuevo, sin importar cuán prometedor sea este. Si hubiera una bala mágica, no obstante, esta pudiera ser algo así como el dicloroacetato, o DCA (en Inglés), una droga que mata a las celulas cancerígenas, explotando una debilidad fundamental encontrada en un amplio rango de tumores confirmados.

A pesar de todo ello, solo las mata en tubos de ensayo y en ratas infectadas con celulas humanas cancerosas; no ha sido nunca probada contra un cancer en seres humanos vivos. El DCA… es una droga existente cuyos efectos secundarios están bien estudiados y son relativamente tolerables. Es también una molecula pequeña que pudiera ser capaz de penetrar en la barrera hemato-encefálica, alcanzando así tumores que de otra menra serían intratables.

Pocos dias despues de que el documento técnico sobre el DCA apareciera en la revista “Célula y Cáncer” la semana pasada, el autor principal, el doctor Evangelos Michelakis de la Universidad de Alberta, fue apabullado con llamadas e e-mails de posibles pacientes- a los que solo podía decir “espere un momento por favor”. El DCA es una destacable molecula simple. Actúa en el cuerpo estimulando la actividad de las mitocondrias. Los investigadores habian asumido que la mitocondria en celulas cancerígenas esta dañada irreparablemente. Pero Michelakis se preguntaba si eso era del todo cierto. Con sus colegas él usó el DCA para devolver a su estado previo a la mitocondria en celulas cancerígenas, la cuales morían en casos puntuales.

Una de las grandes cosas acerca del DCA, es que es un compuesto simple, al alcance de todo el mundo, pudiendo ser producida la dosis por unos peniques. Pero eso también es un problema, porque las grandes farmaceúticas no están por la labor de gastarse un billón de dolares (mil millones en castellano) en pruebas a grán escale de un compuesto que NO pueden patentar.

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