Testimonio extraordinario de una monja misionera que vivía en su comunidad en Belén, después de pasar varios años misionando en Egipto y pide un destino “tranquilo” en 2010 para descansar y recuperar fuerzas.

A los tres meses empieza la guerra en Siria. Ella vive en Alepo, en el obispado, y el primer año, la ciudad padece un asedio sin tregua, se quedan sin luz, sin víveres, sin agua, estallan las bombas.

Asiste al desmoronamiento de las clases medias. Alepo era una ciudad muy rica, la gente era muy próspera. Lo pierden todo y tienen que cortar los arboles de las avenidas para calentarse.

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