No existe ninguna cuestión, fuera de un requerimiento universal, de que la procreación se vea limitada a los resultados de la inseminación artificial ya que ésta brindaría un sustituto totalmente adecuado para controlar los niveles poblacionales.

Semejante sistema reproductivo tendría, por supuesto, la ventaja adicional de ser susceptible a la administración eugénica directa.

Su futuro desarrollo previsible – concepción y crecimiento embriónicos que tengan lugar íntegramente bajo condiciones de laboratorio – extenderían estos controles hasta sus conclusiones lógicas.
La función económica de la guerra bajo estas circunstancias no solo se vería mejorada sino que también sería superada en su efectividad.

El paso intermedio indicado – el control total de la concepción con una variante que involucre a la píldora anticonceptiva, a través de las fuentes de provisión de agua o de ciertos alimentos, luego contrarrestado por medio de algún “antídoto” controlado – ya se encuentra bajo desarrollo.

(Informe Iron Mountain, Secretaría de Defensa de los Estados Unidos. Año 1969)

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