Las Técnicas o Herramientas para el control social de los seres humanos están siendo usadas y no están ocultas. 

A priori, si analizamos las técnicas utilizadas una a una, no parecerían lo suficientemente “potentes” como para sentirnos amenazad@s.

Sin embargo, si analizaramos su funcionamiento en conjunto y observamos la nueva perspectiva de la magnitud de los efectos provocados, nuestra percepción sobre esta amenaza giraría 180º.control-cerebro-blog-desmontando-a-babylon-wordpressAnteriormente hemos escrito sobre como se crea la Opinión Pública, en concreto con la Teoría de la Agenda Setting. En este Artículo os presentamos otra importante Teorías de la Comunicación, la Teoría de la Espiral del Silencio.

Autora: Elisabeth Noelle-Neumann (1916-2010).

Nació en Berlín, Alemania, en 1916. Estudió periodismo con Emil Dovifat en Berlín, y filosofía e historia en Königsberg y Munich. Amplió estudios de periodismo en la Universidad de Missouri, Estados Unidos. Se doctoró en periodismo en Berlín en 1939.

A los 19 años se unió al Partido Nazi y militó activamente, con escritos ideológicos en las publicaciones del momento. Concluida la guerra mundial, cambió su expresión política y ocultó su pasado.

Junto con su marido, Hubert Neumann, fundó el Institut Demoskopie Allensbach, que trabajó en encuestas de opinión para la democracia cristiana germana. En 1961 comenzó su trabajo académico en la Universidad Libre de Berlín y, más tarde, en 1964 se trasladó a la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, donde obtuvo su cátedra de periodismo y fundó el Institut für Publizistik, de la que fue directora hasta 1983.

Fue Profesora visitante de las Universidades de Chicago y Munich y columnista habitual del Frankfurter Allgemeine Zeitung.

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Noelle-Neumann, E. comenzó publicar en los años 60 sus trabajos sobre la formación y evolución de la opinión pública, que, dos décadas después, se presentó como Teoría en su libro “La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social”, en 1977.  En este libro estudia el comportamiento de las personas de acuerdo a la opinión pública y a los efectos de los medios.

Los críticos de los planteamientos de la pensadora germana creen que su teoría sobre la ‘espiral del silencio’ está muy relacionada con sus vivencias políticas y que su propia vida, en la que oculta su pasado nazi, hay una migración y un silencio que expresa el entramado subjetivo en el que basa la reflexión.


Teoría de la Espiral del Silencio


 

“El Lisboa”, Pereira y la Espiral del Silencio

Antonio Tabucchi nos presenta en su novela “Sostiene Pereira” un ejemplo magnífico del dilema del periodista ante este tipo de situaciones. En la ciudad de Lisboa en 1938, Pereira, un viejo periodista, dedicado a escribir la página cultural del Lisboa, un periódico vespertino de poca monta, desde el que por diversas circunstancias se verá obligado a afrontar la realidad totalitaria que recorre Europa.

A lo largo de la novela, Tabucchi describe continuas situaciones en las que Pereira va tomando conciencia de la situación política de su entorno y de la responsabilidad social que sus amigos depositan en él. La presencia en su vida de un joven colaborador, Monteiro Rossi, en el que ve el hijo que no tuvo, es determinante para afrontar su situación.

Tabucchi, en una nota a la décima edición italiana de su novela, explica cómo en septiembre del año 92 leyó la noticia de que un viejo periodista había muerto en el Hospital de Santa María de Lisboa. Afirma que era alguien a quien había conocido fugazmente en París a finales de los años sesenta, cuando él, como exiliado portugués, escribía en un periódico parisiense. Era un hombre que había ejercido su oficio de periodista en los años cuarenta y cincuenta en Portugal, bajo la dictadura de Salazar. Y había conseguido hacerle una buena jugarreta a la dictadura salazarista publicando en un periódico portugués un feroz artículo contra el régimen. Después, naturalmente, había tenido serios problemas con la policía y se había visto obligado a escoger la vía del exilio. El protagonista de la novela corre igual suerte y será la denuncia pública del asesinato de su colaborador Monteiro Rossi la circunstancia que le obliga a romper el silencio.

A lo largo de la novela, la percepción de la realidad y la versión que se ofrece de la misma en las páginas de su periódico remueven su conciencia. Cada vez que acude al Café Orquídea, Manuel el camarero le informa de la situación política al cabo de la calle y en cierta forma le reprende por la selección de noticias que publica su periódico.

En uno de los capítulos, una mujer judía, la señora Delgado, que huye de una Europa en la que se presagia otra gran guerra, le sugiere: “Las personas como usted tienen que hacer algo”. Pereira se justifica en la conversación: “Quizá yo tampoco esté contento con lo que esta sucediendo en Portugal”, admitió Pereira.

La señora Delgado bebió un sorbo de agua mineral y dijo: “Pues, entonces, haga algo”.

— ¿Algo, como qué?, contestó Pereira.

— Bueno, dijo la señora Delgado, usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma haga usted algo.

Sostiene Pereira que hubiera querido decir muchas cosas. Hubiera querido responder que por encima de él estaba su director, el cual era un personaje del régimen, y que, además, estaba el régimen con su policía y su censura, y que en Portugal estaban amordazados, en resumidas cuentas, que no se podían expresar libremente las propias opiniones, y que él pasaba sus jornadas en un miserable cuartucho de rúa Rodrigo de Fonseca, en compañía de un ventilador asmático y vigilado por una portera que probablemente era una confidente de la policía.

Pero no dijo nada de todo ello, Pereira, dijo solamente:

— Haré lo que pueda, señora Delgado, pero no es fácil hacer lo que se puede en un país como éste para una persona como yo…”.

La descripción del fenómeno de la espiral de silencio que atenaza a la sociedad portuguesa, y con ella al señor Pereira es tan exacta que incluso en este pasaje de la novela se reproduce una de las técnicas utilizadas por Noelle Neumann para describir el fenómeno, y consistente en sondear las opiniones que mantienen distintos viajeros en un tren al participar en una conversación espontánea, sobre un tema especialmente comprometido y que pueda ser motivo de autocensura entre los interlocutores.

Para concluir, en el relato de Tabucchi nos encontramos con una acertada descripción del dilema del periodista ante la espiral de silencio, con sus presiones políticas y sociales, con la obligación del periodista de informar con veracidad de aquello que acontece, con la obligación ética de afrontar la opinión dominante de forma individual y pública. Actúa Pereira con la prudencia y el valor necesarios para dejar en la calle su exclusiva y romper de esta forma la espiral de silencio en la que se ha visto atrapado.

Marcello Mastroianni, que interpreta la magnífica adaptación al cine de Roberto Faenza, se pierde entre la multitud en la última secuencia. En la calle se escucha: !Ha salido el Lisboa!, !Joven periodista asesinado sin piedad!


Galindo Arranz, fermín (1998): El periodista, ante la espiral de silencio. Revista Latina de Comunicación Social, 4. Recuperado el 15 de Julio de 2017 desde la página web:

http://www.ull.es/publicaciones/latina /z8/r4abgalindo.htm

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